martes, 20 de enero de 2009

shhhhh, atiende.

El calor, sofocante ambiente que acupa todos tus poros y mente. Agobiante nube que rodea y asfixia hasta los dedos mas escondidos. Obliga a tu cuerpo a deshacerse de todo lo que puede. El pelo de la cara y las orejas, la chaqueta que encierra tus axilas, la espalda y el ombligo. y lo que mas fastifia: los ajustados calcetines que incuban un microclima de terror y desdesperación alimentado por el calor. ¡Dios!, como me gustaría poder quitarme los pantalones. Pero ahí esta el sonido del calefactor, continuo, rítmico, tenue y acompasado. Creando una atmosfera de olvido, un apartado, una zona vip única y exclusiva. Induciendo a la meditación incluso. Sólo un único ruido, todos los demas desaparecen, un ruido y una sensación térmica, tres sentidos olvidados, desconectados. Sólo inmovilidad, calor y silencio.

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